Ante lo expuesto

Exposición
Fluir entre reflejos

Vivimos solos frente a nuestros vacíos, en donde el acontecer cotidiano asfixia por su acondicionamiento. La confusión ante nuestra múltiple percepción de imágenes difiere los significados y forma una cultura de la invisibilidad.

Estamos ante un espejo estallado que solo refleja la insignificancia en nuestra sociedad. Ante un hombre contemporáneo a quien se le ha arrancado la capacidad de experiencia, que se pierde en el olvido de su memoria y desajusta la interpretación del futuro. Ante un simulacro de la representación que se vuelve cómplice al equivocar su sentido en el gran renunciamiento al valor de la expresión de lo sublime.

A partir de los distintos reflejos de nuestro mirar al mundo, construimos nuestra identidad, por lo que debemos tener una prudencia hermenéutica. Despojarnos de la trama de tejidos de nuestra percepción para vivir el presente, para acercarnos al momento, dignificar nuestro acontecer y vivir plenamente la Experiencia.

El proceso de hacer y de ser será donde encontremos el sentido de nuestra búsqueda continua, será en el tomar conciencia de nuestro fluir entre los reflejos de nuestra percepción donde le procuremos un sentido a nuestra presencia en lo vacuo. Observando a la vacuidad como la siempre posibilidad, aceptando a un vacío que será llenado de nuestro experimentar latente.

La reflexión parecerá compleja ante la aceptación de la presencia de la vacuidad en nuestros significados, pero es desde ahí donde podemos desarrollar nuestro punto de partida para viajar hacia el origen mismo y tocarlo con espontaneidad, para regresar de este acercamiento a un vigoroso proceso creativo.

Pasemos a fluir entre nuestros vacíos, para así, en un buscar continuo, otorgarle cierto sentido a nuestro vivir entre los distintos ríos y caminos del bosque.

Fernando Díaz Cid