En el discurso

La percepción visual y las representaciones icónicas

A lo largo de la historia del hombre las incógnitas acerca de nuestros procesos de percepción de la realidad se han desarrollado ampliamente, una de las maneras de acercarse a una nueva reflexión de la percepción es a través del juicio perceptivo. El juicio perceptivo se presenta ya como una inferencia, una hipótesis a partir de esos datos de la sensación; el juicio perceptivo ya es una Terceridad hablando en términos Piercianos. Estas inferencias perceptivas no son hipotéticas, sino que ya en ellas nos “apoderamos” del objeto; en la percepción hay un momento de abstracción mental, hay cierta interpretación aunque sea rápida e inconsciente al respecto.

Estamos tan acostumbrados desde que somos niños a captar las cosas, de una manera tan natural que parece intuitiva, que no nos ponemos a reflexionar el papel del entendimiento en este proceso perceptivo. Los juicios no son un conocimiento inmediato, sino mediato donde en la percepción existe una unificación entre la memoria y la cultura, los juicios son de alguna manera reglas a priori, donde ya imperan ciertas categorías y en donde la percepción se subordina a ciertos conceptos del entendimiento. La intuición sensible es múltiple, pero el enlace correcto o no de esta multiplicidad lo realizamos a partir del entendimiento. La problemática es si el objeto percibido es efecto de una segmentación o es un objeto desconocido totalmente.

Cuando nos enfrentamos a un objeto desconocido pero al cual relacionamos con otros objetos parecidos, “imaginamos” que sus propiedades son igual de parecidas. Esta “imagen” que creamos no es una imagen del índole fantástico, sino una imagen donde yo sé que es aunque no lo vea, o no lo haya visto con anterioridad. Por ejemplo si yo he tenido cierta experiencia con una Manzana, la conozco por dentro y por fuera, tengo ya una percepción básica de lo que esta fruta significa, entonces cuando me enfrente a un fruto desconocido ,supongamos una Pera, entonces puedo percibir a esta Pera como un fruto similar a la manzana, la imagen de manzana me ayudará a figurar en cierto aspecto como es el interior de esta Pero al cual aun no he tenido acceso directo, estableciendo un juicio perceptivo, que quizá sea totalmente incorrecto pero que ya existe.

La experiencia necesita intervenir “los conceptos puros del entendimiento son heterogéneos con respecto a las intuiciones sensibles”[1].En esta relación entre intuición y entendimiento es necesario tener un elemento mediador que haga de la intuición algo que pueda ser tomado por el concepto, y del concepto algo aplicable a la intuición, es por eso que se necesita el esquema trascendental.

El esquema trascendental kantiano es un producto de la imaginación, tomando en cuenta que la imaginación es capacidad de representación de un objeto incluso sin su presencia en la intuición, la imaginación es productora, capaz de figurar. Capaz de sintetizar dos percepciones que se relacionan, por ejemplo el hecho de que cuando hablamos de un plato como concepto empírico establecemos una relación con el concepto geométrico de circulo, ya que la forma geométrica que en uno se piensa en el otro se intuye.

Este esquematismo propicia la posibilidad de anticiparnos a la percepción, estableciendo supuestos de la continuidad de los objetos, o sea que por medio de este, podemos presuponer situaciones de la naturaleza, ya si bien no contamos con la certeza absoluta de que suceda, establecemos un supuesto.