Espectralidad en Pintura
En la pintura aparece lo indivisible, lo inabarcable, lo que es imposible de captar como absoluto, lo indefinible, lo espectral. El lienzo en blanco es algo aparentemente vacío, que promete algo. Pero es en esta condición que se da la posibilidad de la presencia, es ahí donde se presenta la ausencia que evoca su propia espectralidad. El lienzo en blanco es espectral: significa poco y significa mucho, es potencialmente significante y potencialmente a- significante, evoca a la presencia desde la ausencia. La pintura antes de aparecer en este mundo de presencias ya es posible en una no-definición real.
Una pintura antes de que se dé, ya está inmersa en el proceso pictórico, pero no puedo delimitarla. Aun después de ser puesta en marcha, la obra pictórica presenta sus puntos de fuga.
En el proceso pictórico nunca estaremos seguros del punto de partida y sólo debemos lanzarnos en algún punto dentro del proceso. Según el propio Jaques Derrida es necesario empezar en algún punto sin saber muy bien en cuál. Punto de partida que no es más que azar, un punto de fuga en sí mismo. Donde existe un llamado a la aventura espectral de la pintura. El azar, lo indeterminado, es lo pictórico. No existe un principio absoluto. Lo azaroso se manifiesta como inevitable. El origen pictórico se espectraliza. La pintura es espectral desde su origen.
La promesa pictórica es espectral, promete presentarse, pero esa promesa será traicionada por sí misma, no se dará como se prometió; aparecerá con fallas ante la promesa que dejará algo fantasmagórico que no podremos aprehender.
Sea lo que sea, lo que uno quiera pintar, se pinta algo y se pinta algo de lo no-algo, algo que prometió ser pero no aparece claramente ante nuestra interpretación, un cuali-signo Perciano una cuali-pintura que promete significar pero que seguramente terminará en otra cosa.
Podremos intentar, como creadores o recreadores de una obra, el limitarla a la interpretación, pero su espectralidad no lo permitirá. La transparencia de la obra se presenta al mismo tiempo como invisibilidad, como una representación que nunca podrá corresponder a la representación que se quiere representar.
La pintura espectral atrapa en una búsqueda, en una evocación de esto espectral que se llama para que aparezca, pero esto es lo que impulsa a buscar. A buscar al espectro pictórico. La pintura se torna en una transposición de lenguajes que intentan acercarse a ella; lenguajes espectrales que buscan acercarse a una pintura espectral, los espectros buscan a los espectros y promueven una interpretación espectral.
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