En el discurso

El proceso pictórico escapa al borde del discurso escrito/pictórico. En esta acción de escapismo, el ocultamiento dinamiza el proceso, le da sentido del sin sentido, en una búsqueda de lo (in)encontrable. Por ejemplo, el título de una pintura no podrá pretender ajustarse a la obra, sino que será una cómplice de la extensión del significado inalcanzable de la obra. El titulo con-lleva la trampa pictórica, se pretende como algo concreto cuando es lo contrario. Al titular una obra se le añaden más trazos fuera del lienzo, trazos diferidos que entrelazan la pintura con lo secreto al hacer aun más compleja la interpretación pictórica. No se puede presentar como algo aislado sino como parte componente de la obra en confabulación con lo secreto. Y como Michael Foucault (1981:72) nos recuerda: “el título no contradice al dibujo, afirma de otro modo.”

Otro ejemplo es, la firma del autor: Una obra donde se evoca una ausencia en presencia. Se escribe mediante una imagen gráfica simbólica la presencia de alguien que ya no está, que esta en ausencia, pues la firma es un elemento figurativo más dentro de la obra; la confabulación se hace evidente en ese trazo que acontece. Además, aunque la misma persona firme, su firma nunca será igual. Cada firma será una y cada firma se correlacionará particularmente en el acontecimiento pictórico, de manera desajustada. Podré escribir sobre mis pinturas de la manera más apegada posible, podré pintar sobre mis escritos, pero nunca lograré que uno ajuste al otro, promoviendo una traición discursiva constante, donde el final falta, en un proceso infinito de (des)marcación y desajuste en el cual al pintar escribo, al escribir pinto y al (des) escribir, (des)pinto. Se conjura la ausencia siempre presente en la interpretación que no llega a ser vencida por las palabras, sino que por el contrario, la escritura y la pintura se confabulan para representar un juego de múltiples significaciones.

Al respecto Michael Foucault (1968:178) dice: “esa misma cosa que se ve y se lee está callada en la visión y oculta en la lectura, ya no poseen espacios comunes donde las palabras puedan recibir una forma y las formas puedan entrar al orden léxico, se produce una ausencia de espacio una desaparición del lugar común entre la pintura y la escritura.”La ficción atraviesa la pintura y la escritura en su forcejeo, es decir, se ficcionan, mis pinturas se despintan en el simulacro; se tornan en Ficturas.

Ficturas que son pinto-escrituras trasgredidas por el secreto; que no pueden pretender pintar sin ocultar. Por ello soy un Fictor que (des)pinta, que (des) escribe y que se ficciona junto con su obra sin pretender pintar sin ocultar.