En el discurso

En el caso de nuestra percepción de los colores, recordemos que no existen en realidad objetos coloreados, sino superficies de objetos que absorben ciertas radiaciones luminosas y reflejan otras en dirección al ojo observador, siendo precisamente la longitud de onda de la luz reflejada la del color que se atribuye como cualidad característica de la superficie reflectante. En realidad no hay objetos rojos, sino objetos que reflejan una luz roja, nuestra percepción construye nuestra propia realidad. Además, la sensibilidad de nuestro ojo sólo cubre una parte del espectro de la luz solar, por lo cual no percibimos a simple vista la totalidad del objeto dinámico, sino sólo una parte una segmentación del espectro. El ojo humano es un órgano de forma esférica de unos 25 milímetros de diámetro, está formado por tres membranas, la esclerótica, la coroides y la retina.

La esclerótica cumple una función protectora, la coroides cumple la función de nutrir a la retina, y la retina es la membrana interna fotosensible que recubre la parte posterior del ojo, y que recibe la luz incidente que ha atravesado la córnea a través de la apertura variable de la pupila. El ojo se compone de dos partes funcionales, la primera es el elemento fotosensible o retina, que es su parte esencial, ya que transforma la energía luminosa a energía nerviosa transmitida al nervio óptico, la segunda son los mecanismos auxiliares de carácter motor como el cristalino que es responsable de la acomodación de la visión a distancia, y el iris, que situado entre la córnea y el cristalino actúan regulando la intensidad de luz admitida, así como los músculos oculares que se encargan de dar la movilidad necesaria. La retina es la parte esencial de nuestra visión se forma de unos 130 millones de células que actúan como minúsculos elementos fotoreceptores, conocidos como conos y bastoncillos. Los conos son activados por la luz intensa y son responsables de la percepción cromática y detallada de nuestra visión diurna; en ellos existen solo tres tipos de foto pigmentos que son sensibles al azul, al rojo y al verde, y mediante los cuales somos capaces de percibir la gran cantidad de colores y todos sus matices. Los bastoncillos, en cambio, se activan en la penumbra son insensibles al color y nos proporcionan una imagen menos detallada Una vez que el ojo capta la luz, los impulsos electroquímicos generados en las dos retinas recorren los nervios ópticos, encontrándose ambos en una conexión cerebral llamada Quiasma desde donde se deriva hacia los hemisferios opuestos, en dirección a los cuerpos geniculados laterales, que reciben señales procedentes de ambos ojos cada uno de ellos. desde aquí otras fibras conducen la información hacia el área visual en el córtex occipital del cerebro.

La percepción visual es sumamente compleja y es una de las funciones sensoriales más desarrolladas en el hombre, no es un fenómeno estático, ni estable, sino una vivencia sensorial evolutiva que se trata de adaptar al objeto dinámico; al mirar un objeto, se produce una convergencia ocular para encuadrarlo en la retina y la acomodación del cristalino para hacer nítida la imagen, todo esto producto de un aprendizaje visual, por lo que nuestra percepción visual se basa en las experiencias, y en una serie de aprendizajes de todo tipo donde podemos así poder detectar nociones como profundidad o relieve, etc.