La complicación surge cuando no podemos evitar percibir la figura como expresión bidimensional de un objeto tridimensional imposible. Una posible solución sería el intentar segmentar la figura para buscar su posibilidad, pero lo cierto es que veríamos siempre algo inconcebible, algo cuyas propiedades nos resultan incoherentes ante nuestra experiencia, pero no por ello dejaríamos de referirnos a ese algo, lo cual le da cierto marco de posibilidad en nuestra percepción semiótica y los hace reales ante nuestra percepción mental.
Esta percepción bidimensional o tridimensional se da en nuestros procesos mentales. En la actualidad la preocupación de los procesos mentales ha llevado a un notable interés por el estudio del cerebro, la popularización del tema a producido grandes confusiones donde lo que se dice comúnmente de la división cerebral se está apartando día a día de lo que en realidad se sabe. Esta comprobado físicamente la existencia de dos hemisferios cerebrales, lo que aún no se sabe con seguridad es que función realiza cada uno de ellos, o si en realidad ambos realizan las mismas funciones, los supuestos son variados pero no hay una seguridad total en las investigaciones.
Recientemente hemos aprendido que cada hemisferio cerebral controla el movimiento de la mitad opuesta del cuerpo, en una especie de cruce; los estudios acerca de las funciones cerebrales iniciaron con el estudio de pacientes que habían perdido las funciones lingüísticas tras haber sufrido un daño cerebral, estudio que reveló que en la mayoría de los casos la lesión se encontraba en la corteza cerebral izquierda, este reconocimiento de que esto sucedía en la mayoría de los casos, denota la existencia de una minoría donde esto no ocurría; aunado a esto, han surgido pruebas de que no todos los cerebros humanos se organizan del mismo modo. Lo que de alguna manera podríamos establecer como un consenso en estas investigaciones, pero tomando en cuenta que esto puede cambiar en cualquier momento, es que el hemisferio izquierdo ha demostrado una clara supremacía en el manejo del lenguaje, en particular de los sonidos consonánticos y las reglas gramaticales. El procesamiento de sonidos vocálicos y el acceso al significado de las palabras parecen residir en ambos hemisferios. el hemisferio izquierdo aparentemente asume más la función de clasificar objetos, en categorías estándares, en realizar esquemas lingüísticos, al mismo tiempo el hemisferio derecho parece ser relativamente más importante en las actividades relacionadas con la percepción espacial, y también nos sirve para establecer discriminaciones sensoriales sencillas. Pero en realidad y lo que aparece con más frecuencia es que ambos hemisferios contribuyen a una misma actividad, por ejemplo para dibujar algo, el hemisferio derecho ayuda para el manejo del contorno global y el izquierdo para los detalles identificatorios y los elementos internos.
En cualquier proceso perceptivo de los que hemos hablado, ambos hemisferios contribuyen a su realización; lo notable aquí es que estos procesos perceptivos se dediquen a estudiarse a sí mismos atrapados dentro de la misma percepción, ya que no se puede percibir de otra manera que no sea la humana, y que no sea con el cerebro, quizá algunos de nuestros sentidos nos fallen, pero por la yuxtaposición de los lenguajes que ya comentamos, el cerebro se encargará de resolver el problema. La percepción del mundo de los objetos puede ser muy variada pero, como es que el ser humano ve al mundo en la forma en que lo ve. El proceso visual humano revela una notable complejidad; para comenzar a aclarar esta complejidad, mencionaremos que la imagen retiniana es un fenómeno óptico, mientras que la visión es un proceso fisiológico, que promueve una percepción. Todos los sentidos humanos son aparatos receptores, sensibles a cualquier estímulo; en el caso del proceso visual, el estímulo lo genera una forma energética que llamamos “luz”, donde por medio de nuestra percepción y al establecer una semejanza con la luz solar, llamamos luz blanca.

