Además la significación se ve afectada desde la percepción por los distintos procedimientos técnicos de producción de una imagen, un mismo motivo al representarlo con distintas técnicas, ya sea pintado al óleo, en fotografía, dibujado académicamente, o simplemente una caricatura, producirá una interpretación distinta del mismo motivo, la forma al pasar de una materia a otra sufre una metamorfosis. Esta forma se presenta como un objeto muy importante de análisis en la semiótica visual y no de manera aislada sino de manera interrelacional con los otros componentes de la sintaxis La relación entre forma y color se vuelve muy intensa al grado que uno define al otro. La forma se constituye por distintos elementos; en una imagen plana los que se consideran como esenciales son el punto, la línea y la superficie.
El punto es en las representaciones icónicas una superficie muy pequeña, muy flexible, ya que puede ser regular o irregular, a mayor regularidad mejor se logrará la reproducción de una imagen. La línea es un trazo continuo o la historia del movimiento de un punto “El punto está constituido exclusivamente por tensión, ya que carece de dirección alguna. La línea por el contrario combina tensión y dirección”[12]. La línea produce el contorno de las formas, elemento primordial para promover un reconocimiento de las imágenes, ahora este contorno no es solo un trazo, sino el contraste tonal de dos superficies contiguas o superpuestas que se ven separadas, los objetos se presentan a nuestra percepción como separados, aunque ya sabemos que esta separación tan marcada en realidad no existe, pero nuestra percepción segmenta o limita los objetos para nuestra comprensión; así, al dibujar un objeto, la línea haciendo el contorno representa este mundo creado de objetos limitados. La superficie es un espacio relativamente extenso que se genera a partir de distintas formas encuadradas dentro de un espacio óptico limitado, donde se pueden encontrar distintos puntos y líneas o se puede tomar en cuenta a la superficie como un macropunto o un macrocontorno, de manera muy relativa, a la posición del espectador. Lo interesante de la superficie es que al funcionar como un encuadre, establece la existencia de lo que no está en esta superficie, de lo que esta fuera de.
Podríamos apuntar la importancia de esta concepción espacial sobre todo en la percepción de la sintaxis visual en la cultura occidental, con un concepto al que nos enfrentamos todos los días, el encuadre. El encuadre es un límite (generalmente rectangular) que acota cualquier percepción y por lo tanto, acota cualquier representación icónica, al grado que se denomina como campo visual a lo que está dentro de este encuadre aunque esto no sea cierto. Obedece a un punto de vista fijo de un espectador vertical con sus pies sobre el suelo, lo que implica una concepción estática del espacio, que como hemos observado, en realidad la concepción debería ser dinámica, como en algunas pinturas prehistóricas. “Pensamiento en estado salvaje, distinto del pensamiento cultivado o domesticado con vistas a obtener un rendimiento"[13].

