En el discurso

Pierce al respecto del juicio perceptivo, niega cualquier poder de la intuición pura y afirma que todo conocimiento nace de un conocimiento previo, ni siquiera una sensación visual puede ser reconocida sin un proceso inferencial del entendimiento. Pierce al respecto del juicio perceptivo, niega cualquier poder de la intuición pura y afirma que todo conocimiento nace de un conocimiento previo, ni siquiera una sensación visual puede ser reconocida sin un proceso inferencial del entendimiento. La Primeridad advierte que es posible que haya algo, la Segundidad es donde se da un choque con ese algo, y la Terceridad ya implica una generalización y es donde ya se da un juicio perceptivo. El juicio perceptivo es, el umbral donde la primeridad y la segundidad se confunden, esta manejando ya la suposición y la afirmación de que lo que percibo es verdadero, además mediante el juicio perceptivo desingulariza al objeto, lo promuevo a una igualdad genérica, al establecer semejanzas con otros objetos de los cuales ya establecí anteriormente juicios perceptivos guardados en mi memoria, que quedan como esquemas pre-formados que orientan y apoyan la formación de un nuevo juicio perceptivo. Por lo tanto, la interacción entre los distintos juicios perceptivos que almacenamos en nuestra memoria se da de manera relacional, estableciendo en ese momento perceptivo semejanzas de esquemas, que inclusive con anterioridad considerábamos como esquemas no semejantes.

Como hemos observado el tema de la percepción, ha sido fuente de continuos debates, que de alguna manera indica, las limitaciones de la expresión verbal para describir el lenguaje visual. En donde existe cierto consenso en aceptar que en los centros nerviosos superiores se produce una recepción y elaboración de los datos percibidos por los órganos de los sentidos humanos. Algunos autores llaman imágenes a estos datos que el hombre interpreta. La esencia de la percepción estaría así en la transformación de la impresión sensitiva en información conceptual, que ayudará en enfrentamientos posteriores a percibir otras impresiones sensitivas. Sartre escribe “no hay ni podría haber imágenes en la conciencia, pues la imagen es ya un cierto tipo de conciencia”.El proceso de percepción del sujeto, guiado por su experiencia y por sus expectativas conscientes e inconscientes, identifica al estímulo y establece una relación, una diferenciación, por la que el sujeto descubre en el estímulo que percibe las particularidades que lo diferencian o asemejan a otro.

Por esto, para que cualquier fenómeno sea entendido como signo de otra cosa, debe ser percibido, y esta percepción se encuentra orientada por la suposición de que podremos entenderla aunque sea de manera segmentada y parcial, pero algo entenderemos de ese algo. En el caso de un objeto desconocido el proceso es más azaroso y manejamos un proceso de prueba y error a partir de las relaciones que efectuamos con los juicios perceptivos de lo que suponemos que ya conocemos. Por ejemplo, un artista cuando se enfrenta a un lienzo en blanco, parte de una sugerencia mental de divisar esa serie de formas que luego se plasmarán y darán sentido al todo, pero al principio del proceso su percepción sólo esta anunciada.[2]. Podemos decir que una percepción detecta la identidad genérica del estímulo a pesar de sus accidentes o cualidades cambiantes; visualmente tenemos atributos genéricos de una categoría de objetos que esquematizamos y agrupamos, y tenemos también atributos accidentales, diferenciadores, que nos permiten individualizar al objeto observado pero que dependen de la no pertenencia a la generalización, es decir que para observar su singularidad primero efectuamos una desingularización que nos permite encontrar características (cuando así lo requerimos) que lo hacen singular.