En el discurso

Ahora hablemos del reconocimiento, El fenómeno del reconocimiento está en la base de una semiótica elemental, donde encontramos una actividad interesante y fundamental, el lenguaje verbal.

Los fonemas “son estímulos potenciales como los sonidos naturales “[3] ; pero lo que los caracteriza es que para el oyente también se interpretan como respuestas, se producen de manera intencional, para que alguien reconozca el sonido, (donde se sucede la Terceridad de Pierce); además si alguien me habla, yo decido tanto que habla como que en su hablar me dice algo, por lo tanto, a partir de una sustancia sonora percibimos la forma de expresión, este reconocimiento representa una abducción del primer tipo, que aunque es una abducción casi automática, existe como tal.

El reconocer un objeto, y esta identificación de un sonido como forma, son el mismo tipo de aprendizaje, así que hay un proceso perceptivo, tanto en el reconocimiento de una imagen (perro), como en el reconocimiento de la palabra (perro); en este reconocimiento de la palabra escrita solo puedo recibirla como tal, solo después de haberla reconocido como un signo; en este punto es donde Umberto Eco habla de dos modalidades: Alfa y Beta, para lo cual retomamos su discurso:

Se producen procesos semióticos de base en la percepción, donde percibimos al construirnos tipos cognitivos, que se vinculan con la cultura y convención que tenemos, pero que dependen en gran parte de lo determinado del campo estimulante. Hay signos donde su plano de expresión se reconoce como tal y se percibe por semiosis de base, esto es la modalidad Alfa.[4] Pero hay casos en los que para percibir una sustancia como forma debo de aceptar de que se trata de la expresión de una función signica, ósea modalidad Beta.

En la modalidad Alfa, se percibe una sustancia como forma, aun antes de que esta forma sea reconocida como que expresa algo, se reconoce, como diría Greimas una “figura del mundo”. En cambio en la modalidad Beta ante todo suponemos que se trata de expresiones, y esta suposición orienta de manera inmediata su percepción.

El problema que plantea Eco, es el poder establecer el confín preciso entre cada una de las modalidades, a esta problemática le llama el punto de catástrofe. Por ejemplo ante un jeroglífico, continuamente estamos en el esfuerzo de develar su significado, nos pasamos de una modalidad a otra, sin poder precisar el límite claro de cada modalidad.

En el umbral de cada modalidad (alfa y beta) es decir en su máximo de estímulos sucedáneos y en el máximo de la abstracción, es difícil tomar una decisión interpretativa, donde los iconos son difíciles de distinguirse de sus objetos.