En el discurso

Para poder entender mejor la diferencia entre Ground y objeto inmediato, Eco utiliza una metáfora donde escribe que “El Ground será la estación de salida y el objeto inmediato la primera parada de un viaje que seguirá indefinidamente, a lo largo de los rieles de la interpretación “.

De un iconismo primario, a través de un proceso perceptivo, ya con inferencias se llega a una identidad (provisional) entre el juicio perceptivo y el objeto inmediato, y entre el objeto inmediato y un primer significado asociado con un representamen.

Aunque este juicio perceptivo, se identifica con el objeto inmediato, el iconismo del objeto inmediato no puede ser el iconismo primario, porque el iconismo del objeto inmediato ya tiene observaciones de similidad y relaciones de proporción, a lo que Pierce llama el hipoicono. Aquí encontramos en este termino de hipoicono una de las razones de la polémica contra el iconismo que se suscita entre los años sesenta y los setenta[2], esta polémica no se dirigirá tanto contra el propio Pierce sino contra los que confundieron el iconismo(como momento perceptivo) con el hipoicono.

Esta confusión se daba al decir que este hipoicono tenía las propiedades del objeto representado, resultando una forma de poner los signos en relación directa con los objetos a los que se referían, perdiendo de vista las mediaciones culturales en las que se daban, por lo que se buscaba mostrar que aquellos signos hipoiconicos que se presentaban visualmente como análogos a su objeto, en realidad se podían descomponer en unidades digitalizadas(con lo que Eco no esta de acuerdo).

Dentro del proceso perceptivo se da una comparación en relaciones de semejanza para el reconocimiento de categorías base, un elemento del iconismo primario, que en su proceso se mantiene en los hipoiconos, ”es icónico lo que sé asemeja-a y es semejante lo que es icónico “(Eco, p 401). En este iconismo primario da inicio al juicio perceptivo, en donde se capta inmediatamente una semejanza con otros objetos de los que ya había tenido experiencia, estableciéndose así la posibilidad de una representación. Esta representación inclusive puede no tener la forma de lo representado, estableciendo una relación hipoiconica entre la representación y lo representado, donde esta correlación se puede dar inclusive entre dos categorías de planos distintos, el plano de la expresión y el plano del contenido (por ejemplo un retrato) y es lo que Eco llama semisimbólico.

En esta representación del objeto, no podemos decir que tiene las propiedades de los hipoiconos que representan, por lo tanto para construir cualquier representación partimos siempre de una experiencia perceptiva, donde del objeto dinámico solo podemos controlar el objeto inmediato en el proceso cognoscitivo. El problema radica en la realización de esta representación donde buscamos crear el efecto de semejanza, una cosa es recibir una sensación directa y otra el producir la misma impresión por medio de una representación, con la finalidad de lograr estímulos, que Eco llama, sucedáneos, estímulos que reemplacen a los estímulos efectivos (los originales)y que a su vez dependan del objeto mismo y de cómo decidimos, en su momento, mirarlo.