Parafraseando a Derrida, se puede decir que la pintura no consigue más que borrarse, más que espectralizarse, más que borrase a sí misma, en un acto de borramiento donde queda una marca de esta acción de borrar(se); queda, la mancha de error que se pretendió borrar. La memoria pictórica es espectral, los recuerdos son vagos incluso en el momento mismo de crear o recrear la obra. El acontecimiento pictórico se espectraliza en el olvido, la experiencia pictórica se da en lo secreto, en una memoria que no podrá aprehender y que siempre dejará algo que no se recuerde.
La confusión que causa esta espectralización pictórica es su propio motor. Sin esta espectralidad en la pintura tendría acceso directo al sentido, y no existiría la necesidad de un proceso pictórico, no existiría, impulso, no existiría la pintura. El proceso pictórico es espectral; el proceso pictórico es secreto. No se puede establecer en dónde (se) inicia una obra pictórica y dónde (se) termina. Está abierta a la arbitrariedad de cualquier interpretación y es en esta posibilidad de apertura en la que el proceso pictórico muestra fugas; fugas que son secretos. La pintura sólo insinúa ideas, promueve una imaginación equívoca, basada en un promesa incumplible, descarrila el juicio, confunde los sentidos en una trampa pictórica.
La relación entre lo inteligible y lo sensible en el proceso pictórico es imposible de establecer. Lo interesante es que existe una constante relación, en la cual se da esta secretud de la pintura. No podemos establecer dónde inicia una intervención o dónde acaba sino solamente creer que existe algo secreto en esta relación entre lo racional y lo sensible.
En la pintura la verdad no puede pensarse como una verdad absoluta, sino como lo secreto, lo que está oculto y que nos anima a su búsqueda fallida. Lo secreto es el motor que mueve el proceso pictórico a un destino de lo sin destino, a un azar secreto. La pintura no puede expresar plenamente un pensamiento, no puede completar una intención plena, ya que en el pensamiento, en la expresión misma, ya está inscrito ese algo oculto, ese secreto espectral que aparecerá y desaparecerá.
La existencia de una pintura presenta sombras, espectros de la apariencia, secretos de algo que se oculta y que se oculta al intentar mostrarse. Al pintar siempre queda algo cegado algo que no se puede ver, pero que está en promesa de verse, algún secreto que jamás será develado.
Este secreto promueve cierta angustia y al mismo tiempo promueve la esperanza de ser develado, aunque sea parcialmente. Es por ello que la pintura representa la secretud de lo secreto, es el secreto mismo de la representación del secreto, representación que se oculta y se muestra espectralmente.

